¿Te das permiso para disfrutar? Descubre cómo sentirte mejor en 6 pasos

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El disfrutar con lo que hacemos es un concepto que no siempre está bien visto. ¿Te das permiso para disfrutar? ¿O te sientes culpable cuando realmente te lo pasas bien? A veces, instalados en la rutina, o en la culpa no somos capaces de hacer actividades que nos hacen sentir bien o tenemos que esperar al fin de semana para hacer algo que nos guste.

Si incorporásemos a nuestra rutina diaria un momento para conectar con nosotros mismos seguro que la semana se haría más llevadera. Por ejemplo, un paseo por la montaña, un baile en el gimnasio, un libro que te enganche, ir a la peluquería, tomar café con una amiga…

La importancia de conectar con tu niño interior para poder disfrutar

Durante mis vacaciones he hecho un viaje a Indonesia y de allí me traigo unas reflexiones gracias a las personas locales de allí con las que he podido hablar.

Debido a sus creencias de la religión hinduista, ellos cada día meditan y agradecen lo que tienen sin esperar más, no luchan contra las emociones desagradables, sino que las reciben e intentar convivir en armonía con ellas, siendo conscientes que la luz también tiene oscuridad.

permiso para disfrutar

Ellos intentan sonreír a la vida, sin quejarse ni molestarse en exceso, ya que el trabajo del karma será repartir justicia a quien no siembra el bien.

También yo me he dejado llevar y he disfrutado como una niña pequeña en la playa, en la piscina, en los columpios…sabiendo que los miedos y las vergüenzas de mi yo adulta estaban ahí pero sin impedir que pudiera disfrutar de sensaciones placenteras y de bienestar.

¿Qué te frena a disfrutar del momento presente?

Si tienes las ganas y la actitud para hacerlo tienes mucho ganado, pero puede ser que tus pensamientos te limiten y tus creencias no te dejen avanzar y no te permitas disfrutar.

  • El miedo: sabemos que el miedo es una emoción que nos alerta de peligros, pero es cierto que las aventuras que te producen adrenalina tienen un punto de riesgo, por ejemplo tirarte en paracaídas.
  • La expectativa negativa: a veces nos avanzamos y creemos saber lo que vamos a sentir, no voy a la playa con mis amigos porque va a haber tráfico y hará mucha calor y me gastaré dinero…y quizá el amigo que conduce sabe una ruta diferente y podemos llevar parasol y un bocadillo.
  • La exigencia: La exigencia mata el placer y el disfrute. Por ejemplo, quizá te habías planificado que irías a tomar algo con tus amigos, una vez acabado el trabajo y no te permites descansar hasta finalizar. De esa manera puede ser que ni acabes el trabajo ni disfrutes al trabajar bajo presión y con la prohibición a pasarlo bien.
  • Las creencias: aquello que nos han dicho sobre las cosas que producen diversión, así como que ya estamos mayores para esas tonterías o el no haber visto a adultos conocidos de referencia seguir haciendo cosas que les divertían al hacerse mayores.

No es lo mucho que tenemos sino lo mucho que disfrutamos, lo que hace la felicidad” -Charles Spurgeon-

Y tú… ¿te permites disfrutar o vives en la culpa y el miedo?

Por lo general, nos cuesta vivir en el presente y eso a veces hace que nos perdamos oportunidades para gozar del aquí y ahora. A veces y depende de la situación que estemos atravesando nos vamos a refugiar en la añoranza de tiempos pasados o vamos a desarrollar ansiedad por querer llegar más deprisa al futuro mejor que imaginamos que nos espera.

Por eso a veces, en la cuestión del juego y del disfrute creemos que solo es lícito para la infancia, para una época pasada que si no supimos aprovechar ya no tenemos edad para hacerlo.

permiso para disfrutar

Y es cierto que hay oportunidades que se van y luego las mismas no vuelven, pero vuelven otras y quizá mejores. Así que no te preocupes si pierdes un tren, podrás ir más tarde en avión.

El miedo es el precio que pagan los valientes para disfrutar de vidas que hacen historia” -Robin Sharma-

¿Cómo puedes empezar a disfrutar hoy?

  • Planifica tu día y equilibra los momentos “obligados” y los de “diversión”, así también harás más consciente como repartes tus horas.
  • Una vez organizado, no hagas dos tareas a la vez ni empieces una sin acabar la otra. Imagina que no estás disfrutando del desayuno frente al mar, porque estás pensando en la lavadora que hay que poner.
  • Deja a un lado la perfección, las mejores cosas de la vida no salen como esperábamos, por eso si tienes que entregar un trabajo no quieras siempre hacerlo de 10, rebaja tu exigencia y permítete bajar el ritmo y descansar. ¡Que viva la imperfección!
  • Haz planes con gente que te aporte, esa gente que se atreve a salir de su zona de confort y que siempre necesita experiencias nuevas, intenta apuntarte a alguna.
  • Saca tu niño interior; juega, canta, dibuja, ves al parque de atracciones, date permiso para ser libre, al menos durante un rato.
  • No le tengas miedo a la frustración, puede ser que esperemos sentirnos de una determinada manera y luego nos sintamos vacíos. Sé realista, lo que te hará sentir bien no es la atracción sino tus ganas de subirte.

Nunca es tarde para empezar a conectar con el placer de jugar

El juego y el placer van de la mano, si te tomas la vida tan en serio no vas a poder disfrutar libre de culpa. Haz cosas que te conecten con la alegría, la curiosidad y el placer. 

Por eso necesitas conectar contigo y tus deseos de niño interior y sentirte libre para poder hacer cosas que te produzcan sensaciones agradables y te permitan disfrutar del presente.

Y sobre todo, una última recomendación: ¡DISFRUTA!

Si crees que te podemos ayudar a darte permiso para disfrutar contacta con nosotros. ¡Te ayudaremos encantados!

Artículo escrito por Marta Segrelles. Psicóloga y experta en crianza. 

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