La rabia positiva

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La rabia bien gestionada es una emoción que nos mueve hacia la acción y nos impulsa a defender nuestros derechos. De todas las emociones, la ira es la que tiene peor prensa, y a la vez, la que censuramos más, tanto a nosotros mismos, como a los demás. Claro que siempre hay excepciones. Frases como por ejemplo: No te enfades, no grites, no te pongas agresivo, cálmate, etc. ¿Te suenan?

La rabia la entendemos normalmente como algo negativo, porque se asocia a la agresividad y la violencia pero no necesariamente tiene porque ser así, ya que, se puede convertir en un poderoso instrumento para movilizar nuestra energía, poner límites y conservar nuestro espacio. ¿Que pasaría si dejáramos de juzgarla y la empezáramos a utilizar de forma constructiva? 

«El enfado bien gestionado nos ayuda a poner límites, respetar nuestras necesidades y no dejarnos pisar»

¿Qué desencadena la emoción de rabia?

Imagina que estás esperando un ascenso en el trabajo, llevas muchos años trabajando duro para este puesto y todo el mundo sabe que te lo van a dar a ti. En vez de eso, tu jefe decide dárselo a tu compañero. Es probable que en ese momento sientas que no se te reconoce, que no se te valora. Sentirás que se ha cometido una injusticia, y por tanto, después de todas estos acontecimientos, probablemente te sentirás enfadado.

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La rabia tiene muchas intensidades: va de la irritación leve, pasando por la molestia, el enfado, hasta llegar a la furia intensa y en el polo más extremo la violencia o agresividad. Se da cuando rechazamos la situación que estamos viviendo o sentimos que se ha cometido una injusticia. El enfado también surge cuando nos encontramos con un obstáculo en medio de nuestro camino, cuando nuestros planes se estropean o cuando nuestras expectativas e ilusiones no se ven cumplidas.

Sentir enfado no necesariamente quiere decir que nos pongamos agresivos, ni quiere decir que seamos violentos.La rabia es una emoción que nos provoca tener mucha energía en un breve periodo de tiempo. Hay maneras sanas de gestionar nuestro enfado que no incluyen agresividad ni violencia.

¿Para qué nos sirve la rabia y cómo la expresamos?

A nivel evolutivo la ira nos ha servido para satisfacer la necesidad de atacar para alimentarnos, defendernos de otros depredadores, protegernos, y sobrevivir biológicamente como especie. Además nos ha servido para mantener nuestra integridad física y reparar un daño que percibimos que nos han hecho.

Se expresa en el cuerpo cuando apretamos la mandíbula, los músculos se nos tensan, aceleramos la respiración, nos sube la temperatura, el corazón nos va más rápido, abrimos más los ojos,etc.

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¿Qué pasa si negamos o suprimimos la rabia? 

Desde pequeños nos enseñan a reprimir nuestro enfado puesto que, a menudo, resulta una emoción inadecuada e indeseable para los adultos. Sin embargo sin ella perdemos también nuestra capacidad para ser asertivos, manifestar nuestras necesidades y deseos, y tener la fuerza suficiente para lanzarnos a la acción, y atrevernos a defendernos.

Como niños incluso podemos aprender a substituir el enfado por otra emoción mejor vista. Esto ocurre cuando los adultos no reconocen nuestro enfado como niños, entonces aprendemos a mostrarnos tristes, como único modo de que nos hagan caso y nos acepten y validen. De mayores, continuaremos desplazando el enfado y en situaciones donde lo adecuado sería contactar con la rabia, pondremos el piloto automático de la tristeza.

Todos tenemos un estilo, un aprendizaje que viene de nuestras familias de origen, donde implícitamente nos han enseñando, a suprimir o negar una emoción en concreto y a expresar o estimular otra. Si en la «universidad de casa» nos han enseñado a que no podemos expresar nuestro enfado y nuestro disgusto, seguramente habremos puesto una emoción de substitución por ejemplo, la tristeza. Así cuando estoy enfado en vez de mostrarlo, me saltan las lágrimas o me pongo triste. 

A veces guardamos nuestra rabia, y no la expresamos en el momento, por varios motivos: porque no queremos que nos vean enfadados o porque nos da miedo, o incluso porque no somos conscientes de que tenemos rabia. A veces, la rabia queda dentro y nos enfadamos con nosotros mismos, o con una persona que no tiene nada que ver con lo que ha pasado. He visto muchos casos donde hay personas que dicen: «Yo nunca me enfado», «Yo no sé enfadarme» o al revés casos en qué hay personas donde solamente saben sacar la rabia de forma agresiva. 

«Cuando negamos el enfado, éste se enquita en nuestro cuerpo  y genera tensión que no expresamos»

¿Para qué sirve la rabia en la actualidad?

Se mantiene ahora, como la energía que nos mueve a enfrentarnos a la vida y nos lleva a conseguir y conservar lo que tenemos. Si le sacamos partido a la rabia, ésta puede ser constructiva. 

  •  Sirve para defendernos: Poner límites a los demás, es muy importante para saber dónde estamos cómodos y dónde estamos incómodos. Poner limites a las personas que nos invaden o agreden. Poner límites para saber qué te gusta y qué no te gusta hacer y qué te hagan. 
  • Sirve para ser asertivo y afrontar el conflicto: Aprender a decir NO y aprender a elegir. Si huimos del conflicto nunca vamos a saber sostenerlo y hacer frente a lo que nos va pasando con los demás en nuestra vida. 
  • Sirve para ser coherentes y auténticos con nosotros mismos: Si estamos enfadados, es importante ser coherentes con la emoción y no reírnos mientras expresamos nuestro enfado. Muchas veces el propósito es ser suave y no herirle pero eso no ayuda porque entonces nos desconectamos rápidamente de la rabia. También la rabia ayuda a ser auténticos con nosotros mismos y no fingir algo que no somos. 
  • Sirve para energetizarnos y tender hacia la acción: Hemos dicho que la rabia es energía, por tanto, nos ayuda a ir hacia la acción.
  • Sirve para conectar con nuestras necesidades: La rabia nos ayuda a detectar nuestras molestias, nos impulsa a satisfacer nuestras necesidades y deseos y ayuda a romper bloqueos.  

«Ir expresando día a día lo que nos molesta, sin reproches y desde uno mismo nos permite tener una mochila menos pesada y nos permite sentirnos más liberados y tranquilos.»

¿Cómo gestionar nuestra rabia acumulada?

  • Tomar consciencia de nuestra rabia: ver qué pensamientos nos genera, y cómo notamos la sensación en nuestro cuerpo (se acelera el corazón, tensión, sudor,etc.)
  • Aceptarla, sin censurarla y sin juzgarla: una vez la notamos en nuestro cuerpo, es importante que nos la permitamos, sentir y que notemos como nos energetiza.​
  • Expresarla: Es necesario expresar lo que sentimos, no hay emociones negativas ni positivas, la única energía negativa es la que acumulamos dentro nuestro.
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 ¿Qué maneras hay de expresar la rabia positiva de una manera no agresiva? 

1.Expresarnos cuando algo nos disgusta: Las personas que nos rodean no son adivinas, por tanto, vamos a tener que decir lo que nos molesta para que la otra persona lo sepa. 

2.Decir que no de vez en cuando: Aprender a poner límites, nos va a ayudar a no tener que subir nuestra intensidad del enfado. 

3. Escribir lo que nos enfada o nos molesta: Escribir lo que nos pasa, es una buena herramienta cuando necesitamos desahogarnos. 

4.Expresar el enfado verbalmente, dejando de lado los insultos o las amenazas:  De esta manera no conseguiremos nada de la otra persona, sólo herirla y luego nos sentiremos peor. Se trata de expresar la ira en primera persona, de esta manera asumo la responsabilidad de mi enfado, en vez de centrarnos en el otro.  Por ejemplo, en vez de decir me pones nervioso decir, me pongo nervioso cuando ….yo  me enfado cuando…. Expresa tus necesidades, de forma asertiva. 

5.Descarga tu enfado a nivel físico: Si la rabia es muy grande, o es constante es bueno poder canalizar ese enfado con alguna actividad: algún deporte que nos guste hacer como: correr, natación, bici,etc. Sino siempre podemos utilizar un cojín, o algún objeto para liberar nuestra rabia, sin hacernos daño ni hacer daño a los demás. 

Por tanto, la rabia es positiva siempre que podamos canalizarla de forma que ni nos hagamos daño a nosotros mismos, ni agredamos a los demás. Cuanto antes vaciemos nuestro vaso del enfado, más fácil será para nosotros aprender a gestionar nuestra rabia en vez de acumularla. 

3 comentarios en “La rabia positiva”

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