Cuando la familia no te quiere ni te apoya

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¿Qué hacer cuando la familia no te quiere ni te apoya? En momentos complicados de nuestra vida es cuando más agradecemos el apoyo de nuestra familia. Aunque a veces, en vez de su cariño, lo que podemos recibir de la familia es una actitud distante y rechazo por su parte.  Sentirnos rechazados por nuestra familia es difícil pues no la elegimos, y a la vez, son la primera referencia que tenemos en la infancia.

En este artículo hablaremos sobre el origen de este conflicto, sus consecuencias y cómo afrontar esta situación para que puedas hacer tu vida a pesar de que sientas que la familia no te quiere ni te apoya.

Mi familia me ha decepcionado

Seguramente esperabas más de ellos. Buscas ese amor que nunca te dieron y has visto que es una situación complicada porque tienes una herida emocional profunda. Puede ser que incluso sientas mucha rabia hacia ellos.

Primero necesitas conocer las causas y entender por qué habéis llegado hasta este punto. Algunas veces la vida nos pone a prueba. Pero no hay que ponerse en el peor lugar. Lo mejor es ver las cosas con perspectiva antes de tomar cualquier decisión respecto a vuestra relación.

Muchas veces ignoramos el poder de comunicar nuestros sentimientos. ¿Has probado a hablar con ellos sobre cómo te sientes? Si te sientes solo y decepcionado, debes afrontarlo y decirlo claro. Hablar con calma de la situación y empezar a trabajar en ello para empezar un acercamiento, es un buen principio.

¿Por qué mis padres o mi familia no se preocupan por mí?

Esta es una duda que podemos tener si sentimos que nuestra familia no nos presta atención. En ese momento puedes sentir que la familia no te quiere ni te apoya causando desapego emocional. Puede ser que tus padres hayan vivido infancias dolorosas o difíciles y que tampoco hayan recibido el amor que tu necesitas. Es por eso, que a veces, los padres no pueden dar ese amor que reclaman los hijos. Porque a ellos tampoco se lo dieron sus propios padres.

A veces mendigamos el amor que no obtuvimos de nuestros padres por eso, es importante trabajar la autoestima. Esto nos permitirá empoderarnos y ganar esa seguridad que no adquirimos en nuestra infancia. La autoestima, ayudará a poder conversar con tus seres queridos en una posición de tú a tú y poder afrontar la situación de forma adulta.

Cuando la familia no te quiere ni te apoya

Recuerda que depender de los demás no es una solución, pero recibir el afecto y amor que tanto anhelamos es el primer paso para salir adelante. Este afecto lo podemos recibir de otras personas de referencia o de nuestros amigos.

Del mismo modo, debemos aprender a cuidar de nosotros mismos. Y sobre todo, tener en cuenta que la única compañía que siempre tendremos será la nuestra. 

En mi casa no me quieren, es más me rechazan

Otra duda o pensamiento que puede asaltarnos es pensar que en casa no nos quieren. Esto es habitual si convivimos con nuestros padres bajo el mismo techo. Si no recibimos su atención o afecto, es posible que nos sintamos rechazados en nuestra propia casa. 

Ante este tipo de situación, se aconseja encontrar una zona segura dentro de nuestro hogar. Un lugar donde tengamos intimidad y donde sentirnos libres y comprendidos. Habitualmente, este espacio será nuestra habitación. Por lo tanto, hacerla nuestra zona de confort en casa nos permitirá sentirnos mejor en ella y por consiguiente, relacionarnos mejor después con las personas que tenemos a nuestro alrededor, en este caso, la familia. 

Algo común en estos casos es sentir ira y rabia, también podemos sentir una profunda tristeza. Cuando no tenemos la cercanía de nuestros padres, nuestra respuesta emocional es evitativa o destructiva. Por lo tanto, la depresión y la violencia pueden acabar aflorando. 

A veces, la familia la construimos por el camino, con las personas que nos vamos encontrando más allá de nuestros orígenes. 

Es normal sentirse frustrado y manifestar este tipo de emociones ante la indiferencia de nuestros padres. Incluso pensar que no merece la pena seguir adelante. Y es que, algunas veces se ha llegado a relacionar la depresión con el desapego emocional y la falta de habilidades sociales

Desde pequeños, aprendemos a socializar de inmediato en familia y practicamos esta capacidad día tras día. Si no lo hemos aprendido durante la infancia, en la etapa adulta no tendremos herramientas para construir buenas relaciones personales. Algo que puede alejar a la persona de la sociedad.

Me siento solo sin familia ni amigos

Los seres humanos tenemos la necesidad de relacionarnos con otras personas por instinto y naturaleza. Somos seres sociales. Aunque existen individuos que no necesitan tanto del apego emocional de familiares o amigos. A pesar de ello, todos necesitamos un círculo cercano en el que apoyarnos. Si no lo tenemos, podemos sentirnos solos. 

Cuando la familia no te quiere ni te apoya

La soledad puede originarse por varias razones. Por una percepción errónea de nuestra propia realidad o por la falta de vínculo con personas cercanas. En este caso, es necesario trabajar sobre estas dos sensaciones para encontrar una solución y mejorar la situación.  

Si por el motivo que sea sientes que no tienes amigos para salir, puedes plantearte dar el primer paso. Proponer planes interesantes a tus más allegados o encontrar nuevas personas en un ambiente en el que te sientas cómodo. 

Consecuencias emocionales de sentir que la familia no te quiere ni te apoya

El núcleo familiar debe ser un espacio seguro en el que sentirse apoyado cuando las cosas no van bien y un espacio donde poder celebrar, cuando salimos exitosos de algo. Aunque es posible que no sea así o no lo sea tanto como quisiéramos.

Rabia y frustración por querer a una familia diferente

Puede darse el caso en el que sientas rabia, tristeza y frustración porque te gustaría que tu familia fuera diferente. Es algo totalmente normal si te sientes abandonado y solo al ver que tu familia no está ahí cuando realmente la necesitas. 

Tristeza llegando incluso al vacío emocional

Cada familia es distinta. Algunas tienen una relación muy fuerte y se ayudan en todo lo posible. Otras por el contrario no se apoyan entre sí, causando en algunos miembros de la familia tristeza llegando incluso al vacío emocional. En psicología hablamos de familias aglutinadas y desligadas. 

Sentir que no encajas en ningún lugar

Esto puede llevarte en muchas ocasiones a sentir que no encajas en ningún sitio, repercutiendo en otras relaciones no solo familiares. Entre otras consecuencias de sentir que nuestros padres no nos quieren, podemos experimentar las siguientes secuelas:

Baja autoestima y autovaloración

Notar que nuestros padres no nos atienden nos afecta directamente en la forma de valorarnos a nosotros mismos. Esto afecta directamente a nuestra autoestima, provocando que

Dificultad para gestionar las emociones

Es necesario poder manejar nuestras emociones ya que, si son demasiado intensas, podemos generar una situación desagradable para los demás o ponernos en estados poco deseables.

Falta de empatía y desapego emocional

Si existe falta de amor en nuestra infancia, lo más probable es que proyectemos el desapego emocional y la despreocupación que hemos recibido en nuestras relaciones futuras.Si no empatizamos con las emociones de los demás, no las sufriremos.

Necesidad de reconocimiento

Además de estas secuelas psicológicas, se pueden dar otras como la necesidad de reconocimiento. Las personas necesitamos ser valoradas y sentirnos parte de un grupo. Algo fundamental para un crecimiento emocional sano. 

Cómo vivir y seguir adelante si tu familia no te apoya

Vivir con el apoyo familiar no depende de nosotros. Por más que queramos, no podemos decidirlo ni tampoco controlarlo. 

El Distanciamiento emocional es una opción

Si la familia no nos ayuda y nos hace daño, lo mejor es ser consciente de ello y decidir si el distanciamiento puede ser una opción beneficiosa. Reconocer que la familia no nos hace bien emocionalmente es el primer paso. Es algo complicado y esta decisión puede aterrarnos, pero es necesario. Pon límites y no sucumbas a la manipulación. Debes cambiar la forma de ver la situación para seguir adelante.

El perdón te libera y te permite hacer tu vida

Hay que dejar atrás emociones como el odio y la ira. Aunque te hayan hecho daño, lo importante es saber perdonar. No podemos vivir con esa carga toda la vida. De ahora en adelante, practica la aceptación, vivirás más tranquilo.

Hay muchas formas de expresar cariño y amor

Muchas veces la familia no es la que tenemos si no la que escogemos. Tu familia pueden formarla aquellas personas con las que te sientes más a gusto. Rodéate de quien siempre está ahí apoyándote pase lo que pase. Hay muchas maneras de expresar el cariño y puedes hacerlo de la manera en la que te sientas más cómodo. 

Por tanto, será importante, encontrar personas con las que sentirse arropado de la misma forma que lo haría nuestra familia.

Ahora ya eres adulto ¿cómo quieres vivir tu vida? 

Es importante pensar qué actitud tomarás a partir de ahora. Hay muchas cosas que no controlamos, pero esta sí es una de ellas.  Conocer qué opinan los demás sobre nosotros nos ayuda a conocernos y valorar nuestras cualidades.

A parte de tus propósitos e intenciones, debes tener claro cómo vas a empezar a vivir. Pensar cómo quieres enfrentar aquellas situaciones desagradables o incómodas que pueden presentarse.  

Aunque si no puedes recibirlo de los demás, busca ese reconocimiento en ti mismo. Al principio, será un ejercicio difícil saber identificar y reconocer nuestras cualidades, pero valdrá la pena en un futuro. 

También comenzar a aceptar las cosas buenas y sobre todo malas que nos trae la vida. No se trata de realizar un sobreesfuerzo y aceptar lo malo tal y como viene.

Si la familia no te quiere ni te apoya, aprende a valorar y agradecer lo que te dieron y sigue adelante. Al menos te dieron la vida, y con eso puedes emprender tu camino para vivirla con energía. Cambia tu forma de afrontarlo. No sin antes encontrar qué actitudes pueden ayudarte a conseguirlo. Pregúntate, ¿cómo quieres vivir tu vida? Y emprende tu camino desde aquí. 

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