Soy más que mis etiquetas

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Nos han enseñado a definirnos a través de etiquetas. Hemos aprendido a ser buena persona, ser despistado, ser inseguro, ser valiente, ser desconfiado, ser nervioso y millones de cosas más. A través de nuestras propias etiquetas nos sentimos seguros. –“Cómo soy de esta manera… es que yo soy así”. Las etiquetas que vamos adquiriendo en nuestra infancia, las vamos trasladando a nuestra adultez. Y así, como adultos también etiquetamos a los demás.  “– Eres un desastre, eres un niño lento, eres un triunfador… “ Por tanto, las etiquetas nos limitan y nos dan confianza a la vez. ¿Entonces cómo hacemos? 

Identificando nuestras etiquetas internas

Si nos preguntan – ¿cómo eres?  Por lo general tenemos una respuesta para esa pregunta debido a que hemos ido forjando a lo largo de los años una tendencia a actuar de determinada manera, en definitiva una personalidad. Entonces algunos dirán que son perezosos, que son desorganizados y otros que son metódicos, ordenados o sensibles. Si escarbamos un poco más, seguramente podemos identificar que mucha de la historia que nos contamos sobre nosotros mismos hoy en día, tiene que ver con cómo nos etiquetaban nuestros padres ( y que conste que lo hacían con buena fe en la mayoría de los casos). Si pienso en lo primero que me sale me saldría algo así:

– Soy constante

– Soy simpática

– Soy despistada

– Soy amable

– Soy buena persona

-Soy sensible

-Soy insegura

-Soy tímida

-Soy confiada

¿Esto quiere decir que solo soy estas etiquetas? No, ni mucho menos. Para empezar por eso, vamos a necesitar poner consciencia con qué adjetivos nos identificamos más.  Las etiquetas nos limitan en el sentido de que, si soy tímida parece que no pueda entonces ser extrovertida. Si soy insegura, parece que no pueda ser confiada. Y si soy buena persona parece que no pueda hacer nada incorrecto. Estas palabras me atan a no poder ser nadie diferente a esta lista.

Reconociendo que somos mucho más que una etiqueta

¿Qué pasaría si en vez de decir soy tímida, dijera a veces me comporto de forma tímida? ¿Qué cambia? Primero de todo, en la palabra a veces, dejo abierta la puerta de que ya no es siempre. Dejo abierta una posibilidad diferente, otra manera de comportarme.

  • Soy tímida y soy mucho más que eso (también puedo ser extrovertida)
  • Soy constante y soy mucho más que eso ( y a veces también puedo ser poco constante)
  • Soy simpática y soy mucho más que eso ( y depende con quién puedo coportarme de forma muy antipática)
  • Soy despistada y soy mucho más que eso ( también puedo tener buena memoria).
  • Soy amable y soy mucho más que eso ( también me permito ser desagradable)
  • Soy buena persona y soy mucho más que eso ( también me puedo equivocar)
  • Soy sensible y soy mucho más que eso ( también puede ser insensible)
  • Soy insegura y soy mucho más que eso ( también puedo ser segura)
  • Soy confiada y soy mucho más que eso ( y puedo ser desconfiada)

Si cambiamos el soy por el me comporto, o añadimos al soy… mucho más que eso, nos abrimos a experimentar con nosotros mismos muchas más actitudes y posibilidades. De esta manera, en vez de limitarnos nos podemos expandir y probar diferentes maneras de estar en el mundo.

Os recomiendo probarlo puede llegar a ser muy liberador. 

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