Sigue tu propio ritmo, respeta tus necesidades

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Cada persona tiene su propio ritmo vital. ¿Cuántas veces nos forzamos a nosotros mismos, exigiéndonos más de lo que podemos dar? ¿Cuántas veces no tenemos ni idea de lo que necesitamos, de lo que sentimos, pero en cambio, vemos perfectamente lo que necesita el otro? La mayoría de  nuestros problemas surgen de una necesidad que no está satisfecha. Por eso es tan importante, escucharnos a nosotros mismos.  Igual que si tenemos sed lo podemos notar, y pasar a la acción, es decir, beber un vaso de agua, colmando nuestra necesidad de estar sedientos, lo mismo podemos hacer con el resto de necesidades.

Maneras de no conectar con nuestras necesidades

Muchas veces podemos tener la dificultad de contactar con nuestras necesidades porque nos evoca asuntos anteriores no resueltos. Además, nos vamos poniendo defensas a medida que nuestras experiencias de vida van aumentando, Aquí van algunas maneras de evitar el contacto con nuestras necesidades.

PROYECCIÓN, Es decir, en vez de reconocer nuestras necesidades, las ponemos en los demás. No nos responsabilizamos de nuestras necesidades. (ej en vez de reconocer que estoy enfadado con mi jefe, veo el enfado en la otra persona y no en mí, entonces no puedo hacer nada para gestionar esa emoción porque no la estoy viendo en mí). 

INTROYECCIÓN, me doy cuenta de lo que necesito pero no hay una movilización energética, ( ej. veo que estoy enfadado pero me digo, no me puedo enfadar, tengo que poner una sonrisa). Aquí muchas de nuestras defensas para conectar con lo que necesitamos tienen que ver con nuestra exigencia. («tengo que… debo hacer…) .

RETROFLEXIÓN que actúa como un “apagar motores” para evitar el contacto con la satisfacción de nuestras necesidades. Consiste en hacerse a sí mismo lo que quisiéramos hacer a los demás o lo que nos gustaría que nos hiciese otro. (ej en vez de enfadarme con mi jefe me enfado conmigo mismo).

DEFLEXIÓN La deflexión “se caracteriza por una conducta de evitación”. (ej. en vez de explicarle a mi jefe que estoy enfado por este asunto, entro al despacho, y le saco cualquier otro tema que no tiene nada que ver con la necesidad de expresar el enfado que estaba sintiendo). Cuando deflectamos habitualmente nos vamos por la tangente.

La CONFLUENCIA puede interrumpir el ir hacia el reposo y quedarme  “pegado” al contacto. En la confluencia la persona pierde el límite entre si misma y su entorno y se experimenta dificultad para retirarse una vez se ha contactado y satisfecho la necesidad. (ej. cuando voy a hablar con mi jefe, le acabo dando la razón, y no mantengo mi criterio ni mi punto de vista, o me quedo enganchado en ese enfado que tenía que expresarle, y me cuesta mucho retirarme de ahí).

La PROFLEXIÓN es algo así como dar para recibir. La adulación se experimenta como necesaria para vivir. Es un “te hago caso para que me hagas caso”, “te abrazo para que me abraces”. A menudo el orgullo impide al proflector pedir directamente lo que necesita del otro ya que esto nos pone en contacto con nuestras necesidades, que es precisamente lo que a menudo queremos evitar.

Respetando nuestras necesidades

Una necesidad es un estado de tensión o de desequilibrio que viene de algo que nos falta, que sentimos en nosotros mismos. Cuando sentimos esto que nos falta entramos en un estado de tensión y de intranquilidad, y es ahí cuando nos apresuramos a satisfacer tal necesidad procurando así liberarnos de la tensión para buscar un estado de tranquilidad.

Para la Terapia Gestalt el concepto de “ciclo” viene a referirse al proceso que tiene lugar cuando surge una necesidad organísmica y lucha por ser satisfecha. 

Ciclo de la experiencia o ciclo de las necesidades

Respetar nuestras necesidades quiere decir, primero darnos cuenta de la sensación,corporal que estamos sintiendo (ej nudo en la garganta o movimiento de estómago) es en ese momento es donde surge una necesidad física.

La siguente fase es tomar consciencia de lo que me pasa, puedo ponerle nombre a esa necesidad, y también darme cuenta de qué necesito para que esa necesidad sea resuelta ( ej. me doy cuenta que ese dolor de estómago es nervios porque tengo que hablar con mi jefe, y que se resuelven si puedo expresarle a mi jefe eso que le tengo que decir). S

La tercera fase es, la energetización donde reuno la fuerza necesaria para llevar a cabo lo que necesito.

La cuarta fase es la acción. Después de haber reunido la energía suficiente pasamos a la acción, sigo mis impulsos, elijo el modo en que satisfaré mi necesidad. (ej Hablo con mi jefe de aquello que me tenía intranquilo).

La quinta fase es el contacto con mi necesidad. Satisfago mi necesidad, hay un intercambio con el entorno. (ej. puedo expresar mi enfado hacia mi jefe y me siento liberado).

La sexta fase es la retirada. Una vez hecho contacto con mi necesidad, y ya la he satisfecho, me retiro del lugar. ( ej, si ya he podido expresar mi enfado con mi jefe, salgo de su despacho y vuelvo a mi lugar de trabajo).Cuando el contacto es afortunado se traduce en un sentimiento de bienestar y una apertura a nuevas necesidades.Es el último paso y el que cierra el ciclo de satisfacción de nuestras necesidades

Si conecto con mis necesidades, no buscaré que otras personas me las satisfagan, ni proyectaré sobre los demás mis propias necesidades. Podemos asumir nuestra responsabilidad sobre las acciones que realizamos en nuestra vida. Importante, destacar que tengamos necesidades no quiere decir que sean siempre satisfechas, porque no siempre podemos conseguir lo que queremos.También desde la terapia, y desde la vida se aprende a gestionar esas emociones que quedan cuando una necesidad no puede ser satisfecha.

Lo sano es no autointerrumpirnos la necesidad, y poder vivir el ciclo de la experiencia al completo. Y si no se puede cerrar, el ciclo, también saberlo gestionar y no quedarnos en nuestras interrupciones. Poder seguir nuestro propio ritmo, sin querer acelerarnos demasiado ni postergarnos para siempre. 

Yo seré lo que he de ser
y haré lo que he de hacer.
Todo lo que deseo y necesito hacer
es ser fiel a mi propio ritmo.
Sólo ambiciono hacer lo que hago
sin tratrar de hacer lo que no hago.
Ser lo que he de ser.
En paz conmigo mismo.

Seré lo que he de ser. Pero ahora soy lo que soy.
Hoy trabajaré escuchando el ritmo de mi ser. 
Desoyendo las voces del «deberías».
Trabajaré en armonía con mi ritmo.
Permaneceré fiel a mí mismo. 

Hugh Prather

Nadie conoce su propia fuerza mientras no se ha encontrado con la necesidad.  Samuel Johnson
 

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