La necesidad de controlar es una trampa

Compartir Artículo

Al largo de las sesiones que realizo escucho, muy a menudo, frases del tipo “quiero controlar mis emociones”, “necesito saber qué va a pasar con mi trabajo”, “me pone nerviosa que esta situación no dependa de mi”. Todas estas frases tienen un elemento en común, la necesidad de controlar.

La necesidad de controlar está muy relacionada con las situaciones inesperadas, llenas de incertidumbre. Ante este tipo de situaciones, el margen de acción es pequeño y la carga de malestar es importante. Un pretexto perfecto para que el control se active.  

Aprender a dejar de controlar puede ser una tarea difícil pero a la vez muy enriquecedora, pues una vez te desprendas de ésta necesidad, vas a poder vivir tu vida con más libertad y tranquilidad.  

La emoción que activa la necesidad de controlar

Quizá puedas pensar que la necesidad de controlar está desligada de una emoción pero en realidad, está muy conectada con el miedo. En realidad, es cuando experimentas miedo (de forma más consciente o menos) que empieza tu ansia por controlar.

¿Que va a pasar?, ¿Cómo será el futuro?, ¿va a sufrir mi hijo?, ¿se va a quedar sin trabajo mi marido/mujer?, en todas estas preguntas, la base es el miedo y la necesidad por saber y poder remediar. Ante este miedo o incertidumbre es muy difícil quedarse a la expectación y aceptar que no todo está en nuestras manos.

El miedo y la inseguridad caminan de la mano, colocándote en una posición de  indefensión y vulnerabilidad. Cuando experimentas estas sensaciones, existe un proceso interno inconsciente que activa la creencia de “yo debería hacer algo”.

La necesidad de controlar - Foto Mujer

Controlas para evitar el sufrimiento

Cuando inicias el ritual de controlar, lo haces con una finalidad: reducir tu sufrimiento. Intentas evitar el miedo, la ansiedad, la incertidumbre, la impotencia e incluso la culpa por no intentar resolver la situación.

Seguramente piensas que tener un papel activo ante aquella situación que no controlas te va a hacer sentir mejor, por este motivo intentas realizar acciones concretas con la finalidad de adelantarte, dedicas tiempo a pensar qué puedes hacer o imaginar diferentes escenarios posibles, hablas del tema de forma muy persistente….

Este tipo de acciones te dan la sensación de que te repercuten de forma positiva y que cumples con el mandato de “yo debería hacer algo”, pero en realidad el efecto que produce es el contrario.

La necesidad de controlar - Foto Hombre

Controlar te proporciona una falsa seguridad

La acción de controlar sólo te está proporcionando una falsa sensación de seguridad, es  en realidad una auto trampa. Pues es una rueda viciosa que te va generar más dependencia.

Aunque de forma racional ya sepas que no lo puedes controlar todo, te empeñas en hacerlo y esto te coloca en un estado de alerta: comparando constantemente todas aquellas cosas que has intentado hacer o has imaginado, con lo que realmente está pasando.

Este estado de alerta no hace más que producirte ansiedad y paradójicamente, aquello que te tendría que aliviar el sufrimiento (el control) te lo termina provocando igualmente.  Así pues, ¿de qué te sirve el control si te termina provocando ansiedad? Lo único que vas a conseguir es reducir tu energía, aumentar el sufrimiento y condicionar tu día a día.

La necesidad de controlar - Foto mujer dormida

5 pasos para no entrar en la necesidad de controlar

A continuación, te propongo 5 pasos que te van a ser de utilidad para no entrar en la necesidad de control. Para poderlos practicar es importante que entiendas que el control es tu enemigo y que no hay ningún método o estrategia que te libre de experimentar el sufrimiento. Pero si sabes como hacerlo, este sufrimiento puede ser más corto y llevadero de lo que te imaginas.

1. Identifica el miedo: primero de todo es importante que identifiques qué es lo que te genera miedo. Concretar y poner consciencia es de gran utilidad pues sino te puedes sentir muy abrumada y dispersa.

2. Acepta la emoción: no luches contra el miedo, es una emoción desagradable pero no negativa. Si te vas repitiendo “no quiero sentir miedo” solo vas a conseguir engrandecerlo. El miedo te lleva a la prudencia y desde esta prudencia, vas a pasar al siguiente punto.

3. Observa qué es lo que realmente puedes hacer: pregúntate qué está en tus manos, cómo puedes ser prudente con ésta situación. Y solo dedica tiempo y energía a realizar este tipo de acciones.

4. Respira la ansiedad: si sientes ansiedad, acepta que es normal. Ayúdate de tu respiración para poder gestionar esta emoción. Puedes practicar el método 5-3-7: inspirar por la nariz contando hasta 5, retener la respiración contando hasta 3 y soltarla por la boca contando hasta 7.  

5. Movimiento corporal: una vez hayas respirado, busca una actividad que te obligue a mover tu cuerpo (andar, ordenar armario, sacar lavaplatos, hacer ejercicio físico). Con el movimiento corporal terminas de regular la emoción.

Todo cambio requiere de tiempo y dedicación

Es posible que éste método de 5 pasos te cueste un esfuerzo al inicio, y que aparentemente continuar con el control es la opción más fácil. Pero continúa probándolo, requiere de un tiempo para lograr éste cambio de hábito, pero va a ser muy beneficioso.

Si quieres que te acompañemos en éste proceso de cambio, o quieres trabajar tu necesidad de control de forma más individualizada, no dudes en contactar con nuestro equipo.

2 comentarios en “La necesidad de controlar es una trampa”

Deja un comentario

Sus datos personales se incorporarán a los tratamientos de Adriana Reyes Zendrera, con la finalidad de atender su solicitud de información, gestionar las citas y remitirle información acerca del servicio prestado u otros que puedan resultar de su interés. Puede ejercitar sus derechos dirigiéndose a info.psicoemocionat@gmail.com. Para más información, puede consultar nuestra política de privacidad, la cual declara haber leído y acepto"