Gestionar las rabietas de una forma respetuosa

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Cómo gestionar las rabietas de los niños son algo que preocupa a muchos padres hoy en día. Cada vez tengo más consultas sobre este tema y por eso me he animado hoy a escribir sobre cómo poder manejar estos estallidos emocionales de forma respetuosa con el niño o la niña. Digo de forma respetuosa, porque hay muchas formas de gestionar una rabieta y aunque puedan tener el mismo resultado no todas van a ser igual de efectivas a largo plazo.

Seguro que habéis oído mucho o incluso habéis puesto en práctica lo de ignorar al niñ@ cuando está en medio de la rabieta. Y además me diréis, ¡funciona! El niño al final se cansa, y deja de llorar. ¿Cuál es el problema pues? Que el niñ@ se calma pero por agotamiento, no se siente atendido ni respetado, ni mirado. Y todos necesitamos sentirnos aceptados y respetados por nuestros padres cuando somos pequeños.  Ni nos están tomando el pelo ni quieren hacerse notar.

Evolución emocional de los niñ@s

Para entender el porqué de las rabietas primero hemos de irnos a observar la evolución emocional del niño desde su nacimiento.

Al nacer las únicas respuestas emocionales que realizan son el llanto como señal de que les disgusta algo y la sensación de bienestar cuando no están llorando. Es decir, que se van a los extremos opuestos porque todavía no han aprendido a expresarse de otra manera. A medida que van pasando los días y meses van ampliando sus expresiones emocionales cada vez más. De forma orientativa podemos decir que:

  • Entre el primer mes y el tercer mes el niñ@ empieza a mostrar algunas sonrisas o carcajadas.
  • A partir del tercer mes empieza a aparecer la sonrisa social y las expresiones de susto o sorpresa.
  • A partir del cuarto mes se muestra de forma más evidente el enfado.
  • Entre los seis y  ocho meses empiezan a diferenciar la tristeza del enfado. 
  • A partir de los dos años empiezan las emociones más complejas por ejemplo, las rabietas. Pero también, la vergüenza, la culpa, la timidez entre muchas otras.

Por tanto, vemos que las rabietas forman parte del desarrollo emocional del niñ@ y son parte FUNDAMENTAL  de su desarrollo madurativo.

De hecho, si el niñ@ no ha tenido nunca rabietas hemos de poder observar qué emociones quizás no está pudiendo expresar.

gestionar las rabietas

¿Qué intención tienen los niños cuando hacen rabietas?

Es importante que nos centremos en el para qué y no tanto en el por qué.  Las rabietas surgen  como una necesidad del niño de separarse de los padres.

Es la única y primera manera que tienen los niñ@s de reafirmarse negando al otro.  Están diciendo de manera contundente y clara: – ¡Yo no soy tú!

En la etapa de las rabietas, que puede ir de los 2 a los 5 años aproximadamente ( ya que siempre hay excepciones),  el niñ@ sufre una lucha interna consigo mismo. Por una parte, quiere seguir apegado a sus padres porque es donde encuentra consuelo y bienestar. Pero, por otra parte, quiere empezar a reivindicar que él o ella es alguien diferente a sus padres. Es un conflicto emocional que sufre entre la naturaleza y sus padres y que se manifiesta sin ningún tipo de control. Lucha por encontrar su YO personal.

¿Por tanto, lo hacen para fastidiar? Rotundamente no. Manifiesta lo que siente a través de la rabieta porque todavía no tiene ningún otro recurso igual de eficaz para expresar su frustración y para que observemos que ellos también pueden tener necesidades diferentes de las nuestras.

Ni nos están desafiando, ni nos quieren tomar el pelo,  ni nada por el estilo. Es cierto, que a veces,  algunos niños aprenden que la rabieta es un recurso para que los padres le hagan caso. Y entonces, puede haber casos donde el niñ@ haya aprendido esa estrategia a nivel inconsciente para que los padres lo miren y le atiendan. Entonces, en ese caso tendríamos que enseñarle al niño a expresar lo que verdaderamente siente, que quizás es tristeza. Pero, por lo general, los niños expresan las rabietas de forma automática y porque no saben gestionar de otra manera su frustración.

«La meta no es acabar con las rabietas, sino acompañar a los hijos, consolarlos y aprovechar para enseñarles y hacerles saber que pueden contar con nuestro apoyo.» 

– Siegel- 

Las rabietas a nivel cerebral

Nuestro cerebro está dividido en dos hemisferios que realizan funciones distintas. El hemisferio izquierdo es: lógico, literal, lingüistico y disfruta del orden. El hemisferio derecho es: creativo, no verbal, emocional y se ocupa más de las sensaciones, las imágenes y los recuerdos personales.

Explicado de forma sencilla, para llevar una vida equilibrada es importante que estos dos hemisferios se conecten entre ellos. Eso es lo que se llama estar en cerebro integrado. La comunicación fluye entre los dos hemisferios y podemos estar conectados con nuestra lógica y con nuestras emociones a la vez.

Cuando el niñ@ está en medio de una rabieta (aunque también lo podríamos aplicar a los adultos) predomina el hemisferio derecho. Por eso, es muy importante que le ayudemos a conectar con sus dos hemisferios cerebrales poco a poco para que pueda volver a un estado más equilibrado consigo mismo.

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¿Qué formas nunca tendríamos que utilizar para gestionar las rabietas?

Nunca tendríamos que pegar, castigar, criticar, gritar o ignorarlos ante una rabieta. Y fijaros digo NUNCA. ¿Por qué? Porque a pesar de que a corto plazo pueden resultar métodos muy efectivos ya que los niñ@s dejan de realizar la rabieta, dejan de gritar, llorar, y de expresar su malestar, se lo quedan dentro. Y los efectos a largo plazo pueden ser muy negativos, puede afectar a su autoestima y sentir que no tienen el permiso de expresar lo que sienten. Además, si nos vamos de nuevo al cerebro, lo les estaríamos ayudando a pasar a un estado equlibrado y tranquilo.

¿Y cuál es nuestro papel como adultos ante estas situaciones de pataletas y rabietas? ¿Dejar solo al los niñ@s y castigarles porque no ser capaz de gestionar sus emociones correctamente o en vez de eso, ayudarles a identificarlas y darle las herramientas para que aprenda a manejarlas? Evidentemente, si queremos que los niiñ@s crezcan sanos y desarrollen su inteligencia emocional de forma completa tenemos que elegir la segunda opción para ayudarles a que puedan identificar mejor lo que sienten.

6 pasos para gestionar las rabietas de forma respetuosa

Aquí te damos algunas claves para gestionar las rabietas de forma respetuosa. Primero de todo, hemos de saber que las rabietas pasan con el tiempo, así que hemos de ser pacientes y recordar que no lo hacen para tomarnos el pelo de esta manera nos ayudará a ser más flexibles con ellos y más respetuosos.

Otra cosa importante que hemos de recordar antes de gestionar las rabietas es que la intención de todo comportamiento que tenemos es positiva. Es decir, que los niños se comportan y expresan su enfado con las pataletas para poder diferenciarse de nosotros y desarrollar su propia personalidad.

1.Permanecer a su lado cuando el niñ@ a estallado emocionalmente y escuchar lo que le pasa sin juzgar ni opinar.

Practicar nuestra presencia. Hay veces que por que el niño se frustra, o no hemos sabido entender al niño y estalla en un llanto incontrolado. Puede ser que tenga momentos de patalear, pegar o dar patadas incluso depende del grado del enfado que tenga. Primero de todo es importante que permanezcamos a su lado, que no sienta que lo abandonamos o nos vamos.  Nos quedamos a su lado, igual que nos quedaríamos al lado de alguien que sufre y que no nos gusta que lo pase mal.  

2.Aceptar los sentimientos de los niñ@s y ponerles un nombre. 

De esta manera el niñ@ siente que puede expresar todas sus emociones y le ayudamos a empezar a identificar lo que siente.  Así se va a sentir comprendido y va a observar que tiene derecho a expresar cómo se siente.  Cariño, veo que estás enfadado. Es normal, porque te hubiese gustado quedarte más rato en el parque con tus amiguitos y nos hemos tenido que ir a casa. Es importante que aquí no pongamos muchas palabras, ni les demos sermones. Porque en ese momento, el niñ@ está en una curva emocional donde está utilizando el hemisferio derecho que es el que se encarga de las emociones en vez del izquierdo que es el que se encarga de el razonamiento lógico.

3.Intentar el contacto físico.

Siempre que podamos abrazar al nin@, tocarle, hacer contacto físico mejor. ¿Por qué? Por que se va a sentir más reconfortado y calmado.  Por que es más fácil desactivar la intensidad de su enfado y por qué cuando no encontramos palabras para describir lo que sentimos un abrazo es una buena solución. Hay niños que no aceptan el contacto físico, y lo rechazan cuando están en medio de la rabieta. En ese caso hemos de aceptarlo también y respetarlo y permanecer a su lado.Es importante recalcar que el hecho de abrazar a los niños no implica que los estemos mal criando. Lo más importante es que les ayudemos a tranquilizarse para que puedan volver a su parte lógica y puedan entender lo que les estamos diciendo. Y una manera de tranquilizarlos es a través del contacto físico.

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4.Limitar ciertas conductas.

Todas las emociones se pueden aceptar, ciertas conductas se pueden limitar.  Cariño, veo que estás enfadado. Es normal, porque te hubiese gustado quedarte más rato en el parque con tus amiguitos y nos hemos tenido que ir a casa. ¿Puedes decírmelo sin pegarme por favor?( A veces aquí va bien contenerle físicamente intentando el contacto físico como hemos hablado en el punto 3).

5. Ofrecer una alternativa para que descargue su enfado.

Aquí hemos de enseñarles nuevas herramientas para gestionar sus emociones. Vamos a ofrecerle diferentes alternativas, algunas funcionaran unos días y otros días tendremos que utilizar diferentes. Lo importante es que los acompañemos en su enfado en vez de intentar reprimirlo. Es importante guardarnos la palabra “no” para cuando sea realmente necesario. Podemos probar con el movimiento,  hacer que se muevan con su cuerpo. Ofrecemos alternativas, negociamos. Cariño, veo que estás enfadado. Es normal, porque te hubiese gustado quedarte más rato en el parque con tus amiguitos y nos hemos tenido que ir a casa. ¿Puedes decírmelo sin pegarme por favor? Muéstrame lo enfadado que estás? ¿Cómo es de grande tu enfado? Vamos a dibujar tu enfado a ver qué color y forma tiene. Vamos a rugir como leones para que me muestres lo enfado que estás. Quieres que apretemos un cojín muy fuerte para ver cómo es tu enfado?

6. Ponerle palabras a lo que ha pasado, ayúdale a contar la historia de lo que le ha enfadado.

Esto hará que su hemisferio izquierdo del cerebro pueda contribuir a dar sentido a su experiencia y que ellos sientan que pueden gestionar poco a poco la situación. Si son muy pequeños, vamos a tener que narrar la historia nosotros incluso poniendo onomatopeyas o sonidos a la historia.- ¿Qué ha pasado? Querías jugar con tus amiguitos y nos hemos tenido que ir. ¿Eso te ha enfadado verdad? ¿Y luego que ha pasado? Ha venido mamá. Como estabas muy enfadado has pegado a mamá. Has hecho pum pum. Luego yo te he dicho que no me podías pegar y te he abrazado fuerte. ¿Y luego, hemos hecho un dibujo de el enfado que sentías dentro verdad?  ¿Y luego parece que te has calmado un poco cierto?

«Quiéreme cuando menos lo merezca, porque será cuando más lo necesite» 

-Robert Louis Stevenson-

Lo importante es que podamos conectar con los niñ@s y ayudarles a que puedan gestionar sus emociones. Vamos a cometer errores, seguro. Pero, los errores también son oportunidades para aprender, crecer junto a ellos.

Para gestionar las rabietas y que el niño pueda aprender. en lugar de hacer caso omiso de sus emociones, podemos ayudarles a gestionarse mejor, acompañándolos en su vida. Ya seas padre, madre, educador, canguro, tía, o tío, abuelo o abuela. No importa.

Para gestionar las rabietas es necesario,estar presente, reforzar el vínculo con ellos,  y ayudarles a sentirse vistos, queridos y aceptados tal y cómo son es una buena manera de sentar las bases para que puedan tener una vida plena y feliz.

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