El poder del agradecimiento

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Vivimos tan acelerados, con tantos estímulos que distraen nuestra atención que muchas veces no nos acordamos de la suerte que tenemos. ¿Por qué tenemos suerte?  Porque estamos vivos, porque nos ha tocado vivir la vida que tenemos, y porque tenemos todo el resto de nuestra existencia para seguir aprendiendo. Agradecer es algo tan simple como decir:  ¡Qué bien RESPIRO! Esto nos enlaza con algo muy profundo dentro de cada uno de nosotros, con el amor que tenemos para dar. Hoy es mi cumpleaños y las celebraciones me conectan con el agradecimiento sincero a mis padres por haberse atrevido a engendrar una vida. . Agradecer es la llave que abre las puertas de nuestro corazón. 
  Agradecer a nuestros padres

Todos los seres humanos necesitamos y anhelamos amor. La primera fuente de amor que recibimos viene de nuestros padres. A veces, debido a que hemos tenido una infancia difícil  que no hemos llegado a conocer a nuestros padres, o que no hemos sentido este amor por parte de nuestros ellos, pensamos que no les hemos de agradecer nada. Esto nos lleva, a buscar este amor, en otras personas, amigos, parejas…. pero ellos no nos pueden dar este amor que necesitamos porque es demasiado. Lo que rechazamos nos ata y lo que agradecemos nos libera para seguir nuestro camino. Si tan difícil nos es agradecer a nuestros padres, es porque no sabemos qué hacer con nuestro dolor, no sabemos que hacer con nuestros sentimientos, de esa forma cerramos nuestro corazón y intentamos que nuestro mundo sea soportable para seguir adelante.

Si nos planteamos: ¿Nos hemos sentido suficientemente queridos por sus padres? Muchos seguramente dirían que no, que lo podían haber hecho mejor y haberles querido más. Si en cambio preguntamos ¿Cuántos de los que son padres dirían que no quieren suficientemente a sus hijos? Muy pocos dirían que es cierto. Nuestros padres son imperfectos, igual que nosotros. Pero lo han hecho lo mejor que han podido, o sabido. 
Podemos soltar el juez que tenemos dentro Por muy graves que fueran las heridas, los hijos somos leales a nuestros padres en lo más profundo de nuestro ser y los tomamos como modelos y los interiorizamos dentro de nosotros. De alguna manera conectamos con una fuerza que nos hace ser como ellos. De esta forma cuando los amamos, los dignificamos y los respetamos, podemos ser libres. Solo amando y honrando a nuestros padres profundamente logramos amarnos a nosotros mismos. 
  
Agradecer a nuestros padres la vida, significa decir SÍ  a todo lo que viene de ellos, sin añadir ni quitar nada, tomar los hechos tal como fueron, esto es un proceso emocional profundo que ha de hacer cada uno, no es algo ideológico ni mental. 

Una imagen que nos puede ayudar a ver a nuestros padres de una manera amorosa, es imaginarnos el momento de engendramiento, el preciso instante en que fuimos engendrados, en ese instante nuestros padres sentían amor el uno por el otro. Y con eso podemos quedarnos. Así que, aunque después no hayamos tenido la infancia que desearíamos, ni el amor que desearíamos recordando esa imagen podemos sentir un amor profundo por nuestros padres. Aunque no hayamos conocido a nuestros padres los podemos, abrazar  dentro de nuestro corazón porque ellos nos han traído a este mundo, y gracias a ellos estamos aquí hoy..Esto ayuda más que pretender ser abrazados por ellos. Agradecer también implica tomar e incluir lo que nos dolió y nos hirió de nuestros padres. Se trata de amar reconociendo las heridas, y permitiendo que nuestros padres lleven la responsabilidad de lo que fue difícil y equivocado. Aceptar las cosas tal como fueron con respeto y amor. 

Agradecer lo que nos ha tocado vivir 

 El primer aliento que damos en este mundo, es un aliento de fuerza, de empuje y de esperanza. La vida se impone y se abre paso a veces en circunstancias dolorosas y complicadas. Nuestros padres nos dan la vida y nosotros podemos hacer algo bueno con ella y aprovecharla, y cuidarla. Esta es la mejor manera de honrarles. Vivir nuestra propia vida significa también seguir nuestro propio camino, ocuparnos de nuestros propios asuntos, no meternos en los suyos, vivir a nuestra manera, encontrar nuestra forma para hacer las cosas. Agradecer cada día las pequeñas cosas que nos hacen sentir bien nos relaja y nos impulsa a seguir respirando. Pequeñas cosas como, disfrutar de un café con un amigo, disfrutar una cena con tu pareja, cocinar, escribir, mirar un paisaje, pintar, leer un libro, cualquier cosa que te haga disfrutar por un momento sirve. Tenemos suerte de vivir estas pequeñas cosas. 

Vivimos en el presente, y desde el presente podemos construir un futuro. Las imágenes y sensaciones dolorosas que nos han tocado vivir están en el pasado. Pertenecen a otro tiempo y momento  De esta manera nuestras heridas no son gran cosa, excepto si nos empeñamos en recordarlas. Agradecer la vida pasa por agradecer lo que nuestros padres nos han dado, y esto es un proceso que requiere de tiempo, para hacer un espacio al dolor, que circule, ir soltando resistencias, e ir poco a poco perdonando y recuperando nuestra confianza en la vida. 

Hay tres palabras que abren las puertas de la vida, SI, POR FAVOR Y GRACIAS. Sí a la vida tal como fue y tal como es. POR FAVOR, nos acerca y pone más cerca de lo amoroso y GRACIAS nos abre el corazón para estar disponibles para nuevas experiencias. 

Agradecernos a nosotros mismos

Por último, cuando podemos amar a nuestros padres tal como son y fueron, entonces ya podemos amarnos a nosotros mismos, también tal como somos. Con nuestras luces y nuestras sombras. Podemos soltar el juez que nos controla y sentirnos más libres para vivir nuestra vida. Agradecernos el esfuerzo que hacemos cada día, para respirar, para caminar, para sentir,  y para conocernos nos acerca más a la experiencia de vivir con tranquilidad. 

Te invito a que escribas todas las cosas por las que puedes estar agradecido hoy, que esta lista la tengas a mano y que vayas añadiendo cosas día a día.  

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