Descubre cómo combatir el «comer emocional»

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El comer emocional es un concepto que se usa cuando tu estado emocional influye en la ingesta de alimentos que tomas. Si en función de tus emociones, modificas lo que comes, estaríamos hablando de hambre emocional en vez de hambre fisiológica.

Si tus emociones dirigen tu alimentación, la comida se convierte en un parche o un ansiolítico para dejar de sentir tus emociones. Con la comida puede ser que intentes camuflar tus emociones para no sentir dolor, tristeza o no afrontar un problema.

La ansiedad y el comer emocional

¿Sientes que comes más cantidad de comida cuando estás ansioso? ¿Sabes a qué se debe?  La ansiedad es la tapa del iceberg, un síntoma de que algo pasa en tu interior. El hambre emocional, te permite relajarte por unos instantes, pero es una trampa, ya que, nunca estarás del todo saciado.

El apetito emocional te proporciona un alivio momentáneo de tu ansiedad, camuflando el verdadero problema de fondo. Es una estrategia errónea para manejar tus emociones pues en vez gestionarlas, te las comes literalmente. Y si te comes tus emociones, no puedes ser consciente de lo que estás sintiendo en ese momento.

comer emocional

¿Qué emociones tragas cuando comes?

A menudo cuando comemos, nuestra despensa emocional transforma la comida en emociones para llenar el vacío que tenemos dentro. Puede ser que comas para tapar la tristeza que sientes por una ruptura, para no pasar hambre de amor, para sentirte reconocida o intentar dejar de sentir miedo.

En cualquier caso, a menudo tragamos, mediante la comida emocional, la tristeza, el miedo, la culpa o el enfado. Estos son los estados emocionales que peor solemos gestionar, ya que, a menudo nadie nos enseña. La comida se convierte en una protección, un paraguas con el que tapar tus sentimientos más profundos, aquellos que quieres enterrar.

«En el hambre emocional puedes sentir culpa y comer sin control sin disfrutar de los alimentos que comes».

– Adriana Reyes –

Qué características tiene el hambre emocional

La comida adquiere no solo un valor nutricional evidente sino también un valor afectivo . Es por eso, que hay algunas características que tendrás que tener en cuenta para saber si tienes o no «hambre emocional».

Tienes que comer inmediatamente, da igual la hora

No importa que sean las dos de la mañana, no puedes posponer la necesidad de comer ha de ser en ese preciso instante. pues aparece de repente y con mucha intensidad. Eso es una señal de que el hambre no es fisiológica sino emocional.

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Comes en exceso y en función de cómo te sientes

Intuyas o no que estás triste, enfadado o frustrado, comes el doble. Lo que sí sabes es que te sientes «mal» y comer se convierte en una «solución» para intentar aliviar tu malestar.

Sueles tener dificultad para parar de comer

La manera en que comes es de forma compulsiva, una vez empiezas, no paras hasta que te terminas la caja de galletas, o el plato de espaguetis. Además, suelen ser alimentos con muchos carbohidratos o con poco valor nutricional.

No eres capaz de disfrutar de lo que comes

Comes tan rápido o con tanta ansiedad que no puedes disfrutar del alimento. Es por eso, que pasa a ser una alimentación emocional, en vez de una alimentación sana. No hay consciencia plena ni pausa en el momento de comer.

Te sientes lleno y culpable al terminar de comer

La sensación es de estar empachado y además, en vez de quedarte satisfecho, te sientes tremendamente culpable y con remordimientos después de comer de forma emocional.

Algunas claves para luchar contra el hambre emocional

El comer emocional es un hábito dañino para tu vida pues te impide disfrutar por un lado de la comida, y por otro lado, te invita a tapar tus emociones en vez de expresarlas hacia fuera. Para combatir el hambre emocional te damos algunas recomendaciones:

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  • Cuando comas intenta ser consciente de cada bocado, practica la atención plena.
  • Se consciente de cuales son los desencadenantes que te hacen comer cuando no tienes hambre. ( emociones, problemas sin gestionar,etc).
  • Si te notas ansioso por comer, trata de posponer la ingesta de comida realizando otra actividad que sea placentera y sana para ti.
  • Diferencia cuando tienes hambre emocional o hambre fisiológica. Ponte horarios y hábitos saludables que te ayuden a comer cuando tienes hambre,
  • Si notas que tienes hambre emocional, date cuenta de qué emoción no estás pudiendo o queriendo sentir o expresar.
  • Aprende a gestionar las emociones de una forma sana para ti en vez de taparlas con la comida.
  • Evita las dietas sin la supervisión de un nutricionista pues solo te harán comer con más ansiedad.

Nada de lo anteriormente dicho substituye a un profesional de la psicología, ni tampoco a un nutricionista. Si tienes problemas con la comida o sientes que te faltan herramientas para gestionar tus emociones consulta con un profesional.

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