Desconectar del trabajo ¡qué placer!

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Papeles, llamadas, ordenandor, memoria. Conversaciones, reuniones, prisas. Cada día muchísima gente se tiene que «subir al tren» del trabajo, y no siempre es fácil bajarse de ese tren para irse a casa. Porque incluso si nos bajamos, nuestra cabeza sigue pensando en todas las cosas que no pudimos hacer, o en todas aquellas cosas que nos quedaron pendientes para el día siguente. Olvidarse del trabajo ni que sea por un rato, es importante, pero no siempre lo conseguimos. 

Cuando el trabajo ocupa todo el espacio

La mayoría de gente que trabaja, pasa entre cuatro y ocho horas ( y hay personas que más)  dedicada exclusivamente al trabajo. Es decir, trabajar implica un esfuerzo físico, mental y emocional intenso.Este esfuerzo, nos puede llevar a sentir mucho cansancio, fatiga, y también a sentir estrés.

Además de las horas que pasamos, físicamente en el espacio de trabajo, también están las horas que dedicamos a pensar en el trabajo. Sólo esos pensamientos, también nos desvitalizan, quitándonos energía para hacer otras cosas distintas al trabajo en sí.

Trabajar hasta agotarnos, ya sea porque hacemos horas extras, porque nos llevamos el trabajo a casa, o porque no podemos desconectar de lo que ha pasado en la reunión de la mañana, puede desencadenar estrés, e incluso diferentes enfermedades físicas.

Es por eso, que olvidarse del trabajo es imprescidible. Porque necesitamos descansar, y no sólo en vacaciones.

Desconectar del trabajo ¡qué placer!

Nuestra mente y nuestro cuerpo nos piden a gritos parar y poder relajarnos. ¿Cómo? Nos envían señales de cansancio acumulado. Desde dolor de espalda, dolor de cabeza, estrés, contracturas, etc. Todas las señales apuntan a que nuestro cerebro nos pide que le dejemos en paz. ¿Os suena?

Para los que nos gusta nuestro trabajo, desconectar incluso se puede hacer aún más difícil, porque en nuestro trabajo, también disfrutamos. Incluso, nuestro trabajo acaba siendo nuestro hobby. Pero aún así, dedicar el tiempo a otras cosas he aprendido con el tiempo, que también es posible. Y acaba siendo muy gratificante y necesario.

¿Cómo podemos desconectar pues de nuestro oficio?  A parte de lo típíco, que seguro que habéis oído, lo de buscarnos un hobby ( qué por cierto está muy bien). ¿Qué más cosas podemos poner en práctica?

  • Permitirnos espacios personales para nosotros mismos para disfrutar de aquellas pequeñas cosas que nunca tenemos tiempo de hacer.
  • Acotar y respetar nuestros horarios laborales, si salímos a las 18h de trabajar, intentar no atender ninguna llamada de trabajo, después de las 18h. Tampoco revisar el mail. Simplemente, poder dedicar el tiempo a otros asuntos.
  • Realizar actividades físicas que nos gusten, desde ir al gimnasio, ir a correr, bailar. Toda actividad física genera endorfinas además de serotonina y dopamina en nuestro cerebro cosa que nos proporciona mayor bienestar.
  • Ponernos en «modo social«. Pasar rato en família, quedar con amigos, hablar por teléfono con personas de confianza que nos hagan pasar un buen rato.
  • Realizar actividades que nos distraigan, un cine, ver la tele, leer un libro, todo aquello que facilite al cuerpo también desconectar.
  • Pensar en metas personales que no tengan que ver con el trabajo. ej. Aprender inglés, aprender a cocinar…

Por último, os regalo un ejercicio que podéis hacer en casa (algo que algunas veces hago con los pacientes que pasan por mi consulta).

Imagínate que estás en tu despacho…. y  te preparas para irte a casa…. recoges tus cosas….y sales por la puerta…. bajas hacia la portería…. y te quedas mirando el edificio. Ahora imagina que en el edificio de tu empresa puedes colocar una puerta gigante, que puedes cerrar a tu antojo…. de tal forma, que una vez la cierres, ya no veas el edificio, sólo veas una puerta gigante. ¿Cómo es la puerta? ¿Qué forma tiene? Imagínate que la puedes cerrar lentamente…..puedes escuchar el sonido que hace al cerrarse…. ¿cómo es ese sonido? Ahora ya has cerrado la puerta….. puedes girarte, y caminar hacia el lado contrario, de tal manera, que la puerta te quede a tus espaldas. Siempre que te observes, pensando en el trabajo, a partir de ahora, vas a ver la puerta, y ya no podrás acceder al contenido que ibas buscando…. hasta que tú decidas abrir la puerta…. entonces el contenido de tu trabajo volverá a estar disponible para ti.

Este es un ejemplo, de ejercicio que a algunas personas les va bien para conseguir dejar atrás el trabajo, una vez salen de él, en su día a día. Cada persona tiene su método. Lo importante es que encuentremos algo que nos ayude a sentirnos descansados y más tranquilos.

Cuando conseguimos desconectar nos sentimos con ánimo y fuerzas para empezar o continuar con nuestra jornada laboral al día siguiente.

6 comentarios en “Desconectar del trabajo ¡qué placer!”

  1. Hola Adriana,

    Tendrías algún ejercicio que podamos hacer en casa para intentar dejar de pensar en el trabajo? me cuesta mucho desconectar, todos los días pienso en hacerlo, pero al final acabo mirando el mail o estar incómoda en el propio trabajo por todo esto.
    Me cuesta un poco aceptar mis fallos e intento siempre disculparme, lo cual no creo que sea siempre necesario. ME gustaría conseguir parar de pensar así. Qué puedo hacer? gracias, saludo

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