Cómo pasar de ser un padre exigente a ser un padre compresivo

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Empezamos el año nuevo con buenos propósitos, nuevas ideas y con algunos cambios que queremos hacer a nivel familiar.Y  de repente te preguntas, ¿qué ha pasado esta Navidad?, ¿con qué me quedo? ¿He podido disfrutar con mis hijos? ¿qué han aprendido? Muchos padres tras estas fechas se sienten abochornados por su situación familiar, por no poder disfrutar con sus hijos, por el desborde emocional que han vivido o por la cantidad de regalos que les han hecho a sus hijos y el poco agradecimiento o apoyo que han recibido. En esta época muchos padres acuden a las consultas del psicólogo infantil o el terapeuta familiar en búsqueda de ayuda para reconducir esta situación. En este artículo encontraras algunas claves para saber por qué se puede acabar en esta situación y qué podemos exigirnos y que no como padres  

Padres exigentes consigo mismos

  Normalmente los psicólogos hablamos de que los padres exigen mucho a sus hijos. Lo que habitualmente se nos olvida comentar, es que esos padres suelen ser a su vez extremadamente exigentes con ellos mismos. Son personas de por si exigentes que tratan de hacer siempre las cosas bien y sufren mucho con sus errores.    Madres y padres tratan de dar lo mejor de sí mismos en cada momento y más aún durante los momentos vacacionales. Infinidad de obligaciones laborales, sociales y familiares les abordan cada día. Esto les genera estrés y ansiedad que les cuesta manejar. Con estos síntomas llegan a casa y además se exigen educar a sus hijos de la forma correcta, sin permitirse fallar o equivocarse en ningún momento. 

padre exigente

  Muchos padres no se permiten hacer nada mal en relación a la educación de sus hijos.  Se exigen estar siempre pendientes y atentos para que su hijo no sufra ninguna frustración o malestar futuro. Les protegen y sobreprotegen para evitarlos cualquier mal. Sin embargo, y como es normal, todos fallan y se equivocan en algún momento, o los hijos se frustran por ser incapaces de cumplir las expectativas impuestas.   Cuando los padres exigentes ven que sus hijos no están bien se sienten tremendamente culpables y se juzgan a sí mismo de un modo muy descalificativo. Esta acción les puede generar sentimientos de culpabilidad y ansiedad, duplicando los esfuerzos por proteger a sus hijos, aumentando la exigencia sobre ellos mismos y a su vez sobre los hijos. De esta forma el conflicto familiar está servido. 

La frustración es tu mejor aliada

Cuando hablamos de frustración nos referimos a la respuesta emocional que se da ante la imposibilidad de cumplir un deseo o voluntad. Cuanto mayor sea la voluntad y la negativa mayor será la frustración. Como emoción normativa es importante que se pueda aprender a gestionar y expresar durante la infancia.   La sociedad actual tiene serios problemas con la gestión emocional de la frustración, por ejemplo, niños que tienen fuertes rabietas por no hacer su voluntad de seguir usando la tablet, jóvenes que se deprimen por no conseguir el trabajo que esperaban, o padres que se frustran porque sus hijos no son como esperaban. Como sociedad, estamos tratando de evitar la frustración en los niños y esto esta conllevando graves problemas en la vida adulta.

padre exigente

  Con esto lo que queremos decir es que una parte de frustración es necesaria en la infancia. Siempre y cuando los cuidados y atenciones básicas estén cubiertas.Los niños en realidad no necesitan tanto, ni tantos juguetes ni tanta protección. Es cierto que necesitan tener cubiertas unas necesidades básicas, necesitan ser queridos, sentidos y vistos, pero también es necesario que tengan la oportunidad de sentir tristeza, rabia, aburrimiento o frustración en algún  momento.   

Los padres deben de ser capaces de atender las necesidades de sus hijos pero sin imponerse no fallar ni frustrarlos nunca.  Además es importante que los hijos vean que sus padres también pueden fallar para que rompan la idealización y dependencia.   “Es importante que la madre sea sólo suficientemente buena”. Donald Woods Winnicott (1896-1971), pediatra, psiquiatra y psicoanalista inglés.

Sugerencias para practicar con los hijos 

Muchos padres se preguntaran ahora mismo, vale y entonces qué es lo que puedo o debo hacer como padre. Para aclararlo a continuación te dejamos una serie sugerencias emocionales que como padre es importante cubrir.  

  • Escuchar a tu hijo sin juzgar, fomentando la expresión de sus sentimientos
  • Ofrecer los estímulos adecuados a cada edad para que aprenda nuevas habilidades, adaptándote a su propio ritmo
  • Pasar tiempo todos los días con tu hijo, presentándole toda la atención
  • Proteger a su hijo de los peligros, pero sin intentar prevenir de todos los errores, problemas o conflictos
  • Dotar de estructura y organización a tu hijo, fijando límites y normas razonables
  • Cuidar de ti mismo y ser consciente de tus propias necesidades y sentimientos. Además, de tratar de entender y gestionar como tu propio dolor puede afectar a tu hijo

Con estos deberes en mente puedes empezar a crearte una nueva idea como padre, dejando atrás la exigencia y centrándote únicamente en las necesidades reales de tus hijos. 

Recomendaciones para evitar ser un padre exigente

Todo lo dicho anteriormente suele deberse a la presencia de presión, expectativas elevadas e intolerancia a los errores con uno mismo y a la vez con sus hijos. Sin embargo, el ser consciente de que eres una persona exigente puede cambiar por completo la manera en la que te relacionas con tu hijo. Por ello, la primera recomendación que te hacemos es que te des la oportunidad a conocerte un poco. Ser padre te ofrece la oportunidad de aprender infinidad de cosas sobre ti mismo. ¡Aprovéchalo!

En segundo lugar, es bueno que tengas grupos de apoyo donde no te sientas juzgado ni en competición para poder expresar libremente.  El grupo te ayudará a minimizar el catastrofismo y a tomarte con humor situaciones que te puedan producir ansiedad.

padre exigente

En tercer lugar, siempre que tengas un problema con tu hijo, haz el ejercicio de mirar como te encuentras tú. Es muy habitual en los padres exigentes, tratar de controlar la conducta de sus hijos. Si eres capaz de analizar y gestionar tu conducta primero, verás como los resultados son increíbles.

Y por último y más importante, valórate tu esfuerzo y tus logros, seguro que si estás leyendo este artículo estás poniendo el 100% de tu cerebro y corazón en la educación de tus hijos. Relájate y disfruta, el camino es largo pero completamente impresionante. 

Nunca es tarde para ser un padre comprensivo 

Como padre puedes tener mucho miedo a fallar y a que tu hijo sufra y es normal. Sin embargo el exigirte no fallar no te ayudará ni a ti ni a él. 

La frustración es buena aliada y los niños de vez en cuando necesitan ver que no todo lo que desean se cumple. De la otra forma, se convertirán en adultos con expectativas y creencias idealizadas y poco realistas que tarde o temprano acabaran sufriendo. 

Si tras leer este artículo te has sentido identificado puedes contactar con nosotros para que te ayudemos a gestionar la exigencia contigo mismo o con los otros. Estaremos encantados de escuchar tu historia

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