Cómo afrontar con aprendizaje la crisis del Coronavirus

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La crisis del Covid-19 ha llegado a nuestras vidas de una forma rápida, inesperada y con unas consecuencias muy graves que nos han cambiado la realidad que conocíamos. Afrontar con aprendizaje la crisis del Coronavirus y adaptarnos a esa realidad supone un reto para nosotros que pasa por transitar por un proceso psicológico y emocional que, aunque es único y particular en cada uno de nosotros, tiene unos rasgos comunes en todos nosotros.

En este artículo me gustaría hablar de cómo nos afecta emocionalmente la crisis del Coronavirus y cómo podemos afrontarla con aprendizaje. Ante todo, eso sí, siendo consciente de que cada uno de nosotros estamos viéndonos impactados por la crisis de una forma distinta y que precisamos recibir ayuda, soporte emocional y hacer un proceso de aprendizaje desde nuestra individualidad y particularidad.

¿Qué aspectos psicológicos se ven amenazados durante la crisis del Covid19?

La seguridad

Estos días estamos experimentando como se debilita nuestra sensación básica de seguridad. Sentimos amenazada nuestra salud y la de las personas que queremos y tomamos consciencia de nuestra vulnerabilidad. Se tambalea también la seguridad que tenemos en nuestra propia conducta y nuestros hábitos. Aquello que hasta ahora hacíamos, ahora puede ser peligroso. La situación nos obliga a lidiar con la incertidumbre, ¿hacia dónde irá todo esto?

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La vivencia de libertad

Estamos viendo limitada nuestra libertad. Nuestra conducta más que nunca influye en la colectividad, por lo que se nos pide un ejercicio de contención de nuestra individualidad, al menos tal y como la entendíamos hasta ahora. Afrontar con aprendizaje la crisis del coronavirus

La omnipotencia

 Aunque no es una sensación que asociemos al bienestar emocional, sabemos que la omnipotencia es un sentimiento muy arraigado en la cultura occidental. Tiene que ver con la sensación de que podemos con todo y de que nosotros somos distintos a los demás. Es el típico: “a mí esto no me pasará”. Esta situación puede modificar este sentimiento, acercándonos más a la humildad y la vulnerabilidad.

El apoyo social

Nos hemos distanciado de nuestros seres queridos justo cuando más necesitamos el apoyo de los nuestros. Cuando pierdes seguridad y te sientes vulnerable es cuando más necesitas de los demás. La situación actual nos limita el contacto personal, lo que también nos enseña cuánto lo necesitamos.

La confianza

Es posible que también contactemos con una pérdida de la confianza en la sociedad. El enfado con los dirigentes por no haber reaccionado antes, la falta de solidaridad entre países, algunas conductas egoístas y egocéntricas de la población nos pueden hacer perder la confianza en la sociedad. Podemos ser muy críticos con la sociedad, pero si perdemos la confianza en ella nos sentiremos muy solos e inseguros.

¿Cómo podemos afrontar la situación con aprendizaje?

Aceptando nuestra vulnerabilidad

Cuando aceptamos la realidad y cómo nos impacta a nivel personal estamos más cerca de afrontar y aprender. Conocer nuestros límites, atreverse a sentirse vulnerable y contactar con las emociones que estamos sintiendo nos permite ayudarnos y dejarnos ayudar. Aceptar significa atreverse a asumir la realidad y a prepararnos para vivirla con aprendizaje.

Comprometiéndonos

Afrontar con aprendizaje la crisis del coronavirus implica comprometerse primero con nosotros mismos, después quizá también con los demás. Ésto tiene que ver con tomar conciencia del valor de la propia conducta. Cuando nos comprometemos, conectamos con nuestras capacidades, sean las que sean.

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Además nos saca del egocentrismo y la queja, que genera muchísima soledad, y nos conecta con los otros. Nos permite sentirnos valiosos y aumenta nuestro sentimiento de pertenencia. Conecta el interés personal con el colectivo y nos permite sentirnos útiles.

Experimentado agradecimiento

La gratitud o la capacidad de sentirnos agradecidos nos permite reconocer aquello “bueno” que alguien nos ha dado (directa o indirectamente) para que podamos recibirlo e interiorizarlo. Como nos conecta con los demás, nos facilita gestionar las situaciones difíciles y a la vez estimula nuestra capacidad de “dar”.

Cuando experimentamos agradecimiento conectamos con valores como la humildad, aceptamos la interdependencia, entendiéndola cómo la necesidad que tenemos los unos de los otros.

El agradecimiento colectivo que cada día damos a los trabajadores que están en primera línea de la crisis responde a esto. Devolvemos algo de los que nos dan, y poder reconocerlo nos ayuda a nosotros. Nos provee de sentimiento de pertenencia a la comunidad, de unión y de apoyo. Esto genera fortaleza y esperanza y es un antídoto contra el miedo y la soledad.

Re-descubriendo el auto cuidado emocional

Desde la aceptación podemos observar y permitirnos conectar con nuestras necesidades emocionales. Estas han estado siempre ahí, pero es posible que en esta situación cambien o surjan de nuevas. Si es así, es posible que podamos descubrir nuevas estrategias de autocuidado con las que no habíamos conectado hasta el momento.

Revisando nuestros valores vitales

Los valores vitales son un conjunto de principios y creencias que tenemos cada uno de nosotros y que marcan nuestra forma de entender el mundo, dirigen nuestro comportamiento y dan sentido a nuestra vida.

Sabemos que después de un duelo o una situación traumática las personas cambiamos, miramos nuestra vida de una forma distinta. Revisamos nuestros valores. Con el paso del tiempo, es posible que ahora también revisemos nuestros valores como sociedad, y también a nivel personal cada uno de nosotros.

La situación excepcional que estamos viviendo nos puede permitir hacernos preguntas que quizá no habíamos podido hacer antes. ¿Qué valores dirigen mi vida? ¿A qué le dedico más tiempo o en qué me preocupo más? ¿Qué descuido más en mi vida? ¿A quién valoro o admiro? ¿Me gustaría cambiar algo en mi vida?

Estas son sólo algunas preguntas y las respuestas evidentemente son personales, pero hacérselas nos puede ayudar a reformular nuestras preocupaciones, reenfocarnos y redirigir nuestra vida hacia un mayor bienestar.

Ser resilientes nos permitirá crecer

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La resiliencia es la capacidad humana para resistir ante adversidades y salir de ellas con nuevas fortalezas. Las personas con más capacidad de contactar con su resiliencia adquieren un mayor grado de satisfacción y bienestar en sus vidas. Confiar en nuestra resiliencia nos aporta esperanza en el futuro.

Si podemos conectar con nuestras necesidades y aprender a cuidarlas, nos permitimos sentirnos comprometidos y agradecidos y nos atrevemos a cuestionarnos nuestros valores estaremos más cerca de vivir esta experiencia con resiliencia y aprendizaje.

Aprender  de lo que estamos viviendo no puede ser una exigencia inmediata, ya que no siempre vemos la manera de hacerlo, pero si es un camino para poder elaborar las dificultades y darle un sentido al sufrimiento personal y colectivo que estamos viviendo estos días. Si necesitas ayuda contacta con nosotros para realizar una terapia.

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