¿Celos para sobrevivir?

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Cuando nos sentimos celosos nos explicamos historias de las vidas de la gente y nos comparamos con los demás. En un momento, nos convertimos en cuenta cuentos de lo maravillosas que son las vidas de los otros, en detrimento de nuestra vida que generalmente podemos identificar como mediocre o «del montón». ¿Son los celos una emoción innata? ¿De qué se alimentan los celos? ¿Los hemos de erradicar de nuestra vida? O por el contrario, ¿son emociones que hemos de abrazar?

Cuando nos sentimos celosos nos explicamos historias de las vidas de la gente y nos comparamos con los demás. En un momento, nos convertimos en cuenta cuentos de lo maravillosas que son las vidas de los otros, en detrimento de nuestra vida que generalmente podemos identificar como mediocre o «del montón». ¿Son los celos una emoción innata? ¿De qué se alimentan los celos? ¿Los hemos de erradicar de nuestra vida? O por el contrario, ¿son emociones que hemos de abrazar?Los celos para sobrevivir   Los celos son una emoción natural, y de hecho, no solo humana, numerosos estudios demuestran que los animales también se pueden sentir celosos. Los celos son totalmente normales, pretender negarlos, reprimirlos o erradicarlos  es contraproducente.

Aparecen en la infancia por una cuestión puramente de supervivencia. Son un estado de conservación de proveernos cuidado y amor a través de los cuidados maternos. Los celos nada tienen que ver con el amor romántico, sino con el miedo. Miedo a que mi madre me abandone, si me abandona, muero. Así de simple. Hay un matiz, los celos tienen su base en el miedo, y a la vez, base en el amor maternal, en el sentido, que es nuestra forma de demostrar que también queremos ser amados en nuestra infancia. Miedo y amor van de la mano.

Por tanto, los celos tienen un sentido en nuestra evolución como especie en nuestra infancia nos ayudan a sobrevivir. A través del miedo al abandono y nuestro amor hacia nuestros padres, vamos a expresar nuestros celos, como una señal de no querer ser abandonados.

Los ingredientes de los celos

Los celos se alimentan de detalles, de miradas y de señales, que a menudo interpretamos de forma errónea.

Esto en la infancia, ¿pero qué pasa en nuestra adultez? Si no hemos podido gestionar esos celos de niños, aparecen inseguridades también de adultos. La diferencia de adultos, es que el “peligro real de abandono materno” ya no existe. Pero aún así, seguimos menospreciándonos a nosotros mismos, poniéndonos por debajo o por encima de los demás para intentar demostrar que somos “algo más”.

El otro día estaba en el metro y delante mío tenía dos chicas adolescentes comentando sobre una compañera de clase, “no la soporto” decía una, “es una creída”, decía la otra. “Qué se cree que va de diva, y en realidad es una mosquita muerta”. Es curioso como los celos, en vez de darnos paso a reconocer lo que nos gusta del otro, hacen justo lo contrario, como me gusta, no lo reconozco, lo niego, y no contenta con eso lo critico. No vaya a ser que me quede sin …. ( reconocimiento, posesión, aceptación, amor….)

Los celos no solo nos provocan sacar a la luz lo peor de nosotros mismos, sino también, sale nuestra parte más inconsciente aquella más descontrolada de nuestro yo.  Los celos nos hacen mirar fuera en vez de dentro. Nos conectan con esa parte de imaginación de fantasía, de ambición que habita dentro de cada uno de nosotros. Como dice Parul Sehgal, en su conferencia TED, Una oda a la envidia, “a través de las novelas los celos nos enseñan a mirar con intensidad pero sin precisión. Cuanto más celosos somos más nos dejamos llevar hacia el mundo de la imaginación.”¿Hay alguna otra emoción que nos enseñe a mirar con una intensidad tan particular sobre los detalles?

Abrazar a nuestros celos

  • Para poder llevarnos mejor con nuestros celos, lo primero que podemos hacer es aceptar que los tenemos. Dejémonos de negar lo evidente. Este es el primer paso para poder hacer algo con ellos.
  • Después podemos identificar para qué nos ponemos celosos (para que nos hagan caso, nos quieran, nos presten atención, para ganar seguridad…) Es importante poder identificar el para qué y no el por qué. ( ya que, a través del por qué muchas veces no cambiamos sino que nos mantenemos en la misma posición).
  • Por último, una vez hemos podido aceptar que tenemos celos y entender el para qué de nuestro comportamiento, aliémonos con nuestros celos, aquello que admiro del otro, me puede ayudar a mí, a querer crecer como persona.

Si los celos son tan insoportables, que no nos dejan vivir, entonces es interesante pedir ayuda. Vamos a vivir con nuestros celos de por vida.¿ No será mejor que nos entendamos con ellos, en vez de negarlos o exagerarlos? 

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