6 pasos para conseguir perdonar

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Perdonar es posible pero no es fácil. Lleva un tiempo y a veces no se consigue. Cuando pensamos que no podemos perdonar, significa que todavía vivimos enganchados a nuestro pasado, y nuestro corazón está atado “a lo que pudo ser y no fue”. Esto hace que podamos sentir enfado y rencor hacia la persona que nos hizo “el daño”. Aún así, el perdón se puede dar. Será un proceso que llevará tiempo, voluntad y deseo además de un compromiso interior.

El daño causado ¿por qué me cuesta perdonar?

La necesidad de perdonar puede surgir cuando nos han causado un daño. Algo se ha roto, sentimos una herida de traición que escuece y no nos deja avanzar. Podemos notar rencor, rabia y enfado. Todo esto nos puede producir mucho sufrimiento. En ese momento tenemos dos opciones perdonar o no perdonar.

Pero el perdón verdadero no es tan sencillo como decir unas palabras: – Ahora ya te perdono por el daño que me hiciste o ahora no te perdono. El perdón es un proceso que requiere su tiempo, y no solo tiempo, sino también deseo de que se lleve a cabo.

¿Pero, entonces por qué me cuesta tanto perdonar?

Nos han causado un agravio y el perdón parece un acto de generosidad hacia el otro que no estamos dispuestos a realizar.

Puede ser que hayas reprimido tus emociones “tapando” la herida que hicieron. Quizá te cuesta dejar ir el pasado y llevas tan cargada tu mochila emocional que ya te has acostumbrado a vivir de esa manera.

Otra opción es que  tengas mucho enfado acumulado y no sepas cómo soltarlo. El rencor es no querer aceptar la realidad tal y cómo es.  entonces es más fácil quedarte con el rencor que liberarte.

¿Qué más te puede estar dificultando el perdón? Tus creencias sobre cómo deberían ser las cosas. Las creencias son ideas que tenemos instaladas en nuestro interior que nos frenan a la hora de poner paz con la situación.

Por ejemplo:

  • Si perdono, yo pierdo
  • La culpa es suya, yo no tengo nada que ver.
  • Es más sencillo ser víctima en esta situación que asumir que yo tengo una parte de responsabilidad.
  • Debo vengarme por lo que me han hecho para sentirme mejor.
  • Tiene que pagar por lo que me ha hecho.
  • No puedo perdonar si me quiero proteger a mi mismo.
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¿Qué es y qué no es perdonar?

El perdón es un acto de valentía, compromiso y aceptación de que las cosas fueron como fueron, aunque no estemos de acuerdo con cómo se desarrollaron.

A menudo tenemos ideas erróneas de lo que significa el perdonar a alguien.

Mitos erróneos sobre el perdón

Perdonar no es que demos el visto bueno a lo que nos han hecho, ni que no le demos importancia. Tampoco significa justificar lo que nos hicieron ni minimizar lo ocurrido.

Perdonar no significa que hagamos “borrón y cuenta nueva” como si nada hubiera pasado. No implica olvidar lo ocurrido sino poder recordarlo sin que duela tanto.

Perdonar no implica que nos tengamos que reconciliar con esa persona, ni que tengamos que volver a estar juntos. El perdón va más allá de si retomamos la relación con la persona que nos causó el daño. Perdonar implica poder estar tranquilo cuando pensemos en lo que nos dañó.

La compasión empieza por nosotros

Para perdonar es necesario que primero nos perdonemos a nosotros mismos. Que nos aceptemos tal y cómo somos. Es posible que te venga la culpa. – Tendría que haber dicho aquello o si no hubiese hecho tal cosa esto no hubiera pasado. Deja de machacarte y empieza asumir una parte de responsabilidad de lo ocurrido. Esto es algo fundamental que promovemos desde la terapia Gestalt.

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6 pasos para conseguir perdonar

1. Piensa y escribe en un papel todas aquellas personas que no puedes perdonar.

Elige una persona con la que te des cuenta que te sentirías mejor haciendo las paces con él o ella. Pueden ser amigos, padres, marido, esposa, familiares, etc. El ejercicio se puede hacer también con personas que ya fallecieron.

2.Expresa tus sentimientos.

Es importante reconocer el daño que te hicieron. Escribe todo aquello que te hubiese gustado decirle a esa persona, y en su momento no pudiste. ¿Te sientes enfadado? ¿triste o con rabia? Díselo como si le estuvieras hablando a la persona a través del papel. Si te entran ganas de llorar, de gritar hazlo. Es el momento para que expreses todo lo que estás sintiendo. Te vas a sentir mejor después de hacerlo. Luego rompe el papel en trozos pequeños. Tíralo a la papelera.

3.Busca la intención o motivo de aquel daño. 

Escribe qué hizo esta persona a la que no puedes perdonar.

Imagina y escribe los motivos que llevaron a esa persona a actuar de aquella forma.Cada persona tiene su historia, y sus motivos. Ponte en la piel de esa persona por un momento. Normalmente tenemos tres motivos para actuar. Necesidad de reconocimiento, necesidad de sentirnos amados, necesidad de sentir que pertenecemos. O lo que es lo mismo, querer sentir placer y evitar sentir dolor. Todos estos motivos guían nuestras conductas. Intenta no juzgar estos motivos. Sólo obsérvalos, sin juicio. La persona no lo supo hacer de otra manera. Céntrate en el para qué lo hizo y no en juzgar si estuvo mal o bien.

4.Escribe todo lo que puedes agradecerle a la persona.

Busca aquello de lo que puedes estar agradecido o aquello que has aprendido de esta experiencia. De todo lo que nos pasa podemos aprender llegado el momento adecuado. El agradecimiento nos libera. ¿Qué puedes agradecer a esta persona por pequeño que sea? Gracias por enseñarme a …..

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5.Escribe todo aquello por lo que te gustaría disculparte.

¿Cuál es tu parte de responsabilidad en este daño? Siento… me sabe mal sí…

6.Cierra los ojos respira hondo e imagínate a la persona delante de ti.

Dile:

  • Me perdono a mí mismo y te perdono.
  • Dejo ir el odio y el rencor y me libero de esta atadura.
  • Que seas feliz.
  • Que estés libre de sufrimiento
  • Que estés en paz.
  • Ahora veo más claramente tus motivos y entiendo mejor tu intención.
  • Te dejo libre con tu vida y yo me quedo libre con la mía.

Con el perdón llega la tranquilidad

Perdonar es aceptar al otro, y a mi mismo de forma absoluta, tal y cómo ha sido sin cambiar ni añadir nada. Perdonar es atrevernos a vivir el presente, soltando el pasado que no podemos cambiar. Perdonar es entender que no podemos evitar el dolor, pero si podemos evitar el sufrimiento.

¿Quieres entender mejor el proceso del perdón a través de un cuento? La ley del espejo

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