5 formas de relacionarte según como te valoras a ti mismo y a los demás

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Según cómo te valores a ti mismo y a los demás te vas a relacionar de una forma u otra. Ser consciente de esto, te va a ayudar a cambiar ciertas relaciones de tu vida que quizá no acaban de ir del todo bien.

Para poder observar con más claridad tus relaciones y entender qué papel juegas ante ellas, es importante que conozcas las diferentes posiciones vitales que existen, pues tu bienestar va a depender, en gran parte, de estas posiciones.

La posición vital: todo es cuestión de percepción

La posición vital es la valoración que realizas de ti mismo y de los demás. Estas valoraciones, se categorizan como positivas o negativas, es decir buenas y malas. En función de cómo te percibas a ti mismo y a los demás, te vas a relacionar de una forma u otra.

Ante ti mismo, te puedes valorar de estas dos formas:

  • Yo estoy bien (+): implica cualquier adjetivo o estado positivo hacia uno mismo. Por ejemplo: me siento fuerte, soy inteligente, soy buen cuidador, estoy feliz, etc.
  • Yo estoy mal (-): se relaciona con estados o adjetivos negativos hacia uno mismo. Por ejemplo, soy vulnerable, nadie me quiere, necesito la ayuda de los demás, soy muy cerrado, me encuentro triste….
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Y lo mismo haciendo referencia  a la valoración de los demás:

  • Tú estás bien (+): la percepción de la otra persona es positiva: me quieres, eres simpático, me cuidas muy bien, me haces feliz….
  • Tú estás mal (-): la forma en que percibes a la otra persona es negativa: no vales nada, no sabes hacer nada, siempre te equivocas, estás triste, eres tímido…

A partir de estas valoraciones, hay 5 posibles combinaciones que van a definir la forma en que te relacionas contigo mismo y con los demás:

5 posibles combinaciones que van a definir la forma en que te relacionas contigo mismo y con los demás

  • Yo estoy bien – Tú estás bien  

Tu bienestar depende de que la otra persona también esté bien cuando esa norma se cumple, todo es perfecto y todo va bien... No obstante, es una posición temporal y pasajera, pues ni las personas ni las cosas pueden estar siempre bien. Cuando se rompe este estado de felicidad y bienestar, se entra en una fase depresiva y de pesimismo.

Esta posición, está relacionada con el rol de salvadora del triángulo dramático de Karpman.

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  • Yo estoy bien – Tú estás mal  

En esta posición, la persona hace responsable a los demás de lo malo, es decir, los culpa de todas las cosas negativas que suceden.

La persona tiene un exceso de valoración hacia uno mismo y de desprecio a los demás. De alguna forma, la persona necesita remarcar lo negativo de los demás para poder ganar poder y sentirse bien consigo misma. Existe una dificultad para ver los defectos de uno mismo.

Está posición, está relacionada con la posición de perseguidor del triángulo dramático de Karpman.

  • Yo estoy mal- Tú estás bien  

En esta ocasión, la persona se siente inferior a los demás y busca la aprobación constate de las personas con las que se rodea. Se coloca como fuente de los problemas y no es capaz de ver sus cualidades o de salirse adelante sin la ayuda o interacción de los demás. Se tiende a idealizar a los demás y verlos como seres superiores, con mejores cualidades y aptitudes.

Esta posición es típica de un carácter más depresivo y que realiza en rol de víctima del triángulo dramático.

  • Yo estoy mal – Tú estás mal  

Es la posición más nihilista de la vida, la persona no puede percibir nada bueno de la vida y no la puede valorar.  Existe una dificultad para valorar el mundo des de una mirada positiva. La persona siente un vacío pues no tiene esperanza ninguna.

  • Yo estos más o menos bien – Tú estás más o menos bien  

La posición más sana es la que te permite alternar de posiciones y no valorar a las personas des de un patrón rígido.

En esta posición se alterna las valoraciones que realizas tanto de tu mismo y de los demás, y desde ahí te puedes relacionar de forma libre y auténtica. Te permites verte y ver a los demás según la situación y no des de una mirada rígida y encasilladora.

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La importancia de tener una mirada abierta

Observarte a ti mismo y a los demás de forma global es muy importante, ya que de esta forma podrás encontrar todos los matices (tanto las cualidades como las dificultades) y así poder hacer una descripción más ajustada.

Si encuentras que tu mirada es muy rígida, o te has sentido identificado en una de las posiciones vitales que conllevan dificultades a la hora de relacionarte, no dudes en contactar con nuestro equipo, estaremos encantados de iniciar un proceso terapéutico contigo.

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